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Fernando Bellver - Serie Cinco Continentes Ampliar

Fernando Bellver - Serie Cinco Continentes

La más reciente manifestación artística de la presencia de la comida en el mundo y en la vida del planeta la constituye la serie litográfica de Fernando Bellver Cinco Continentes. Manjares y mujeres del mundo, editada en julio de 2012 por Círculo del Arte.

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  • Africa
  • America
  • Asia
  • Europa
  • Oceania
  • Serie completa

250,00 €

La más reciente manifestación artística de la presencia de la comida en el mundo y en la vida del planeta la constituye la serie litográfica de Fernando Bellver Cinco Continentes. Manjares y mujeres del mundo, editada en julio de 2012 por Círculo del Arte. En la nueva serie dedicada a las mujeres y los manjares de los cinco continentes fascinan tanto la desbordante exuberancia de los sombreros –prodigiosas torres gastronómicas de frutos y alimentos típicos de la región– como la expresión de los bellos rostros. El aire reservado de las cinco protagonistas con su mirada entre interrogadora y ensimismada contrasta con el desatado festín de suculencias sobre sus cabezas. Como si en sus conciencias siguiera latente el recuerdo del esfuerzo que históricamente han asumido las mujeres en la lucha por la vida y la obtención de estas riquezas.

El sutil conocimiento que muestra Bellver de los alimentos, su procedencia geográfica y su adscripción cultural, se revela también en la representación de los rostros femeninos con sus rasgos étnicos y sus adornos y atavíos. La franja inferior de las imágenes finalmente recoge un elemento característico del paisaje de la región: la vegetación tropical de Latinoamérica, el oleaje de los paraísos surfistas australianos, las cornisas arquitectónicas de las urbes europeas, las dunas del desierto que ocultan los oasis africanos y las rizadas marejadas de los idílicos ríos asiáticos... Un delicado homenaje a la tierra, sus gentes y sus frutos.

Viajar, beber, comer - por Fernando Bellver:

Hace tiempo que me hice a la idea de que soy una especie de turista. Lo digo en un sentido existencial: soy un turista de paso en un país de paso en un continente de paso en un planeta que pasa.

Pasajero que soy, estoy ahora pasando unos días en Madrid. Llevo unos cincuenta y siete años con salidas –constantes a veces y esporádicas otras– para pasar tiempo en otros continentes, otros países, otras ciudades. Con todo, es curioso comprobar que en los lugares de paso, como aeropuertos, estaciones y hoteles, es donde más tiempo paso.

Los turistas como yo tenemos una gran ventaja que consiste en carecer completamente de proyectos pomposos y aspiraciones vitales. Y, por supuesto, de realizar cualquier acto trascendente. No tenemos ese sentido ridículo de posesión de algo porque sabemos que, al estar de paso, todo y nada es nuestro.

El más acá es suficientemente apasionante y complejo como para dedicar ni un solo minuto de nuestro tiempo al más allá, por lo que ocupamos nuestra existencia en lo que llamamos "las cinco grandes verdades del turista existencial". Éstas son, a saber: ¿a dónde ir?, ¿qué comer?, ¿dónde dormir?, ¿qué hacer? y averiguar dónde está el baño. Somos como esos bebés que, si han comido, dormido, eructado y han hecho sus cositas, no dan ninguna guerra.

La técnica que he utilizado en esta serie es la de la litografía sobre plancha. Para cada motivo he tenido que realizar entre siete y nueve pantallas sobre poliéster, una para cada color, dependiendo de la imagen que posteriormente fue trasladada por insolación a la plancha. La edición ha sido estampada en una imprenta semiautomática, en un proceso parecido al empleado a finales del siglo XIX con las estampas de Toulouse Lautrec o a mediados del XX con la obra de Tàpies y Miró.

ASIA. Una mujer, naturalmente asiática, luce un sombrero, que no una servil bandeja, en su cabeza. Esta idea se asocia  inmediatamente con una serie anterior que se llamaba Sombreros / Don´t think baby, en la que trataba de representar los deseos y  preocupaciones de las mujeres de mi época, adornadas con todo tipo de sombreros. Por entonces yo era más joven e impetuoso.Bien, como decía, esta belleza asiática está tocada con un suculento menú japonés. Los sashimi, norimakys, el udon, el ramen y la tempura nos hablan  de un tipo de cultura a través de la comida, de materiales naturales de gran calidad elaborados con sencillez y maestría.

AMÉRICA. Una nativa americana fruto dulce del mestizaje lleva en su cabeza un tocado a lo Carmen Miranda. En este caso la comida que ella lleva es toda natural, frondosa como el continente que la acoge. No hay elaboración ni trampa ni cartón ni nada que altere el sabor natural.

ÁFRICA. Una joven de Turkana sostiene sobre su cabeza con altivez los productos de su región. Productos naturales sacados con esfuerzo de la tierra. La elaboración es sencilla pero la luce con orgullo.

EUROPA. Aquí se ve a una joven refinada que tras un velo baja la mirada con indiferencia. Lleva un sombrero en el que está representada la  comida sofisticada, compleja, hecha a partir de productos naturales muy elaborados por siglos de cultura culinaria. Esta cultura, al contrario  de la síntesis oriental, da como resultado una comida barroca.

OCEANIA. Una joven australiana, descendiente de una sociedad originaria de otro territorio y producto de un mix cultural, nos ofrece la comida rápida y pomposa de las sociedades opulentas. Es el fast food con amalgama de sabores y mestizajes caprichosos de ingredientes,  que va extendiéndose sobre el globo.

  • Edición: 250 ejemplares numerados y firmados
  • Técnica: Litografía
  • Papel: Connoisseur
  • Formato de papel: 70 x 48,5 cm
  • Obra sin enmarcar